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El paradigma ortodoxo y la economía dominante (mainstream)

En este apartado se tratará de mostrar que existe una contradicción entre el asumir los fundamentos de los supuestos económicos como afirmaciones ontológicas y la falta de un análisis propiamente ontológico en la corriente dominante (mainstream) para generar esas afirmaciones.

La contradicción que se observa en los modelos económicos de la corriente dominante, y que es una posible causa de la crisis en los modelos económicos actuales, es la que se haya sustentada en la construcción de modelos sobre afirmaciones ontológicas porque, como ya lo sugirió acertadamente Quine:

Una afirmación ontológica vale sin más, sin necesidad de justificación especial.[31]

De este modo se da cierta legitimidad, sin lugar a dudas falsa, pero que permea la aceptación generalizada de los modelos. Evidentemente, no soluciona los problemas internos olvidados o pasados por alto, de manera intencional o no. Lo que ocurre prácticamente es que se ignora el sentido ontológico de los discursos. Y hay una gran inconsciencia (por no decir ignorancia) de lo que se pasa por alto: la dimensión ontológica del discurso.

El problema de la deducción se origina por depender de la validez de los axiomas, de los que se derivan los teoremas. La validez de la propia lógica deductiva obliga al argumento a mostrar su validez empírica. El problema de la inducción es que la conjunción de sucesos puede no implicar que se encuentren relacionados causalmente.

Generalizando, se puede afirma que la organización de las observaciones sobre las cuales se evalúa la validez de los teoremas es un producto de la estructura teórica que generan los mismos, por lo que aún cuando los axiomas se demuestren no hay un método al que pueda apelarse para demostrar la certeza empírica de los teoremas.

Existen problemas inevitables en cualquier disciplina aplicada, cuyos teoremas se refieren a sucesos reales y no conceptuales. Relacionada con esto se encuentra la construcción de modelos, que es especialmente relevante en economía y que podemos relacionar con la idea de representatividad.

En este sentido un modelo es una construcción hipotética, susceptible de una formalización con la que se pretende representar un fragmento de la realidad y verificar teorías. Y en economía la metodología debería tratar de generar un criterio que trascendiese el método y fuera un mecanismo para aproximarse a la realidad.

La conexión entre filosofía y metodología es contundente. La metodología puede ser entendida como teoría del método científico y tiene entre sus objetivos realizar una aproximación epistemológica y metafísica de las teorías y mecanismos utilizados para alcanzar el conocimiento.

La metodología ha estado relacionada tradicionalmente con la práctica científica. El origen del realismo crítico dentro de la metodología económica está influenciado por el trabajo de Lawson y la filosofía keynesiana. Este acepta que la economía puede ser una ciencia, en el sentido de las ciencias puras. Y, por otro lado, ve la economía como interdependiente.

La razón por la cual tanto la función de producción agregada como los modelos de equilibrio general prevalecieron como parte de la corriente dominante -en términos de la distinción de Lawson- es porque se ajustan perfectamente al programa ortodoxo que da prioridad a la ubicuidad de los modelos de tipo matemático-deductivo, mientras que tanto la propuesta austriaca como la post-keynesiana son incompatibles con el programa ortodoxo.


[31] “Lo característico de la metafísica o, por lo menos, de la parte de la metafísica llamada ontología: quien considere verdadera una afirmación de esa rama tiene que considerarla trivialmente verdadera. Considerada en el marco de un determinado sistema conceptual (¿y de qué otro modo sería ser posible el juicio?). Una afirmación ontológica vale sin más, sin necesidad de justificación especial.” [Quine02] p. 49.